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Andrés SánchezTerapia Breve Estratégica Agenda tu cita

Cómo funciona el modelo breve estratégico

El problema no es lo que te pasa. Es lo que haces para resolverlo.

Las soluciones que repetimos son las que alimentan y mantienen el problema.

Comprendemos específicamente cuáles son esas soluciones intentadas fallidas según el problema que trae la persona.

Acordamos algunas acciones específicas y calibradas según el protocolo de tratamiento puesto a punto para dicha problemática.

Diez sesiones en promedio, cada 2 semanas.

Es el tiempo adecuado para evaluar los efectos de esas acciones y ajustar lo que sea necesario para lograr el objetivo.

Todos resolvemos problemas con un mapa que ya nos sirvió antes. Las complicaciones empiezan cuando repetimos lo que funcionó en una situación que en realidad es distinta. Porque si cambia el dónde, el quién, el cuándo o cómo lo expresamos, no funciona más como antes. Aún así las personas persisten en hacer más de lo mismo. ¿Por qué? Si repito muchas veces algo, esto se convierte en parte de mi identidad. El engaño sutil de las Soluciones Intentadas es que, aunque no funcionan, un poco sí funcionan. Y es ese 2% que funciona lo que nos ancla en insistir.

Por ejemplo

bus taxi ascensor cine tú miedo a sentir miedo
  1. Me da miedo subirme al bus y tener un ataque de pánico
  2. Dejo de tomar el bus
  3. Me siento tranquilo, a salvo
  4. Pero ese alivio confirma (sin darme cuenta) que el bus era peligroso
  5. Ahora también empiezo a sentir que el taxi, el ascensor o entrar al cine pueden ser peligrosos
  6. Ya no le temo solo a ir a esos lugares: ahora me da miedo solo imaginarlo… me da miedo sentir miedo

Lo que empezó como solución acabó siendo el motor del problema. A corto plazo funciona, y por eso uno insiste. Es decir, la persona ha construido un problema que funciona de manera contradictoria: evito, me siento a salvo de momento, pero luego el miedo regresa con más fuerza.

Con los pensamientos pasa igual: cuanto más te esfuerzas en no pensar algo, más lo piensas. Hay cambio en el proceso y ninguno en el resultado, decía Watzlawick. Como en una pesadilla: adentro uno corre, se esconde, se enfrenta o se queda quieto, y nada funciona, porque la única salida es despertar. La terapia trabaja justamente ahí: a través de eventos casuales planificados generamos una experiencia emocional correctiva que rompe la dinámica de persistencia del problema.

Qué pasa en la primera sesión

  1. Cuentas lo que te pasa

    Con tus palabras, como te vaya saliendo. Te haré algunas preguntas para poder identificar: qué ocurre exactamente, cómo ocurre y qué has hecho hasta ahora para resolverlo.

  2. Pregunto y redefino lo que vamos descubriendo

    Pasamos de algo grande y a veces difuso, a una comprensión exacta de cómo funciona tu problema. Me aseguro de haberte comprendido bien antes de avanzar.

  3. Definimos hacia dónde vamos

    En términos concretos, para saber también cuándo habremos cumplido el objetivo de la intervención.

  4. Sales con una indicación precisa para tu problema

    Algo para hacer hasta la próxima sesión. A veces tiene una forma que no esperarías, pero no necesitas entenderla para que funcione, solo seguirla. En la siguiente sesión empezamos justo por ahí, indagando por los efectos de eso que acordamos hacer.

Lo que no vamos a hacer

No voy a interpretar lo que me cuentas buscándole un significado escondido, ni vamos a buscar culpables, en tu familia o en ti. Ninguna de las dos cosas cambia nada, y ambas consumen el tiempo que hace falta para lo que sí lo cambia.

De dónde viene este modelo

No es una escuela reciente ni una moda. En 1987 Paul Watzlawick y Giorgio Nardone fundaron el Centro di Terapia Strategica en Arezzo, Italia, y desde entonces han convertido una intuición clínica en un modelo con protocolos específicos para cada tipo de problema.

El origen

En Palo Alto, California, Watzlawick, Weakland, Fisch, Bodin y otros, consolidaron el Mental Research Institute como un referente mundial en terapia sistémica y familiar. La intuición original: un problema se mantiene por lo que se hace para resolverlo.

1987

Watzlawick y Nardone fundan el Centro di Terapia Strategica en Arezzo y convierten esa intuición en protocolos de tratamiento para las formas de patología más invalidantes a partir de la idea que “un mismo tipo de solución funciona para una misma tipología de problema”.

Hoy

El profesor Nardone sigue perfeccionando el modelo en Arezzo. Se enseña y se aplica en varios países, con investigación publicada en revistas científicas.

Una buena terapia hace que el cambio sea inevitable.