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Andrés SánchezTerapia Breve Estratégica Agenda tu cita

En qué se apoya el modelo

Los protocolos no salieron de una teoría de escritorio. Se construyeron en consulta, aplicando, midiendo el efecto y afinando, caso por caso.

50+

Proyectos de investigación del Centro di Terapia Strategica, de los que salieron otros tantos protocolos de tratamiento.

30.000

Casos tratados por Giorgio Nardone desde la fundación del CTS. Son casi 40 años de la aplicación rigurosa del método de investigación-acción aplicado al área clínica.

15 años

De estudios publicados por equipos universitarios independientes, incluidos ensayos clínicos que lo comparan con la terapia cognitivo conductual.

Publicaciones científicas sobre terapia breve estratégica Seis trabajos indexados y el libro donde el modelo está formalizado
Los fundamentos formales del modelo La parte técnica, para quien quiera el detalle

La unidad de trabajo no es el diagnóstico

Nardone y Watzlawick lo llamaron sistema perceptivo-reactivo: el patrón redundante con el que una persona percibe su realidad y reacciona ante ella. Opera en tres frentes inseparables, la relación consigo misma, la relación con los demás y la relación con el mundo, entendido como las reglas, la cultura y la familia en las que vive. Dos personas con la misma etiqueta diagnóstica pueden tener sistemas distintos y necesitar intervenciones distintas. Al revés también ocurre: un mismo mecanismo aparece bajo etiquetas diferentes. Aquí el diagnóstico describe un funcionamiento en lugar de clasificar a una persona.

Por qué existen los protocolos

Antes de los protocolos está la herramienta que los hace posibles. Analizar las soluciones intentadas funciona como un reductor de complejidad: en lugar de intentar abarcar toda la vida de una persona, se mira lo que hace hoy para resolver aquello que la trae, que es mucho menos y explica mucho más.

Es lo que distingue al modelo de Arezzo de su antecedente en Palo Alto. La escuela de Palo Alto aportó la intuición central, que el problema se mantiene por lo que se hace para resolverlo, pero se resistió a formalizar patrones de intervención. Nardone sostuvo que sí se podían mapear las soluciones intentadas típicas de cada tipo de problema y construir, para cada una, una secuencia precisa de maniobras. Cuando la estructura de la solución corresponde a la del problema, el tratamiento se acorta y se vuelve predictivo: está previsto qué hacer en cada fase y qué hacer si la persona responde distinto de lo esperado, como quien juega ajedrez con la jugada del otro ya contemplada. Esos protocolos se construyeron investigando e interviniendo a la vez, durante más de veinte años y varios miles de casos.

Tres lógicas, no una

Entre una buena teoría y lo que uno hace un martes por la tarde con una persona al frente hay un vacío que solo llena un modelo lógico. La lógica clásica sirve para fenómenos lineales de causa y efecto, pero sirve mal para la conducta humana, donde contradecirse es la regla. El modelo trabaja con tres lógicas que aquella no cubre: la de la creencia, la de la contradicción y la de la paradoja. El matemático Newton da Costa ya las había formalizado en el terreno de las lógicas paraconsistentes y el aporte de Nardone fue volverlas operativas. Cada maniobra se escoge según cuál de las tres sostiene el problema. Contra lo que suele creerse, la paradoja es la menos frecuente de las tres.

Cómo se mide el cambio

No se compara el estado inicial con el final para concluir algo al terminar. Se verifica el efecto de cada maniobra, en cada fase. Eso permite corregir en el camino y hace que se sepa pronto si el tratamiento va a servir. Es lo que en el modelo se llama autocorrección constante.

La posición de fondo

El modelo busca un conocimiento que sirva para cambiar algo, más que una verdad sobre ti. La idea viene de Bateson, de Watzlawick y del constructivismo: quien observa modifica lo observado y nadie describe desde afuera un sistema del que forma parte. La pregunta, entonces, no es qué es verdad, sino qué funciona y qué nos enseña sobre el problema el hecho de que funcione.

Nardone y Watzlawick (1993), The Art of Change; Watzlawick, Weakland y Fisch (1974), Change; Nardone y Balbi (2015), The Logic of Therapeutic Change, Karnac Books; Da Costa (1989) sobre lógicas paraconsistentes.

Una buena terapia hace que el cambio sea inevitable.